La romeria de San Bernabé – Episodio 2

La batalla de los sexos (Juego de bolos)

Por la tarde, el pueblo fue el sitio de una pequeña guerra de los sexos que tuvo lugar a causa de un deporte tradicional de las Merindades llamado “bolos tres tablones”.

Primero, tengo que describir el juego. De lo que he visto, es parecido a un juego de bolos normal: hay bolas de madera muy duro, y bolos repartidos por paquetes de tres sobre tres tablones paralelos, más un bolo al fondo llamado “mico” y que permite ganar más puntos). Por supuesto, el objetivo es de derribar el número máximo de bolos, pero solo cuentan los bolos que caigan después de que la bola ha tocado uno de los tablones. Hay dos lanzas que “suben” y dos que “bajan” – desde un lado a otro.

(Muy complicado, yo creo, pero tenéis que venir aquí para mirarlo, porque claro, eso tipo de cosas se entienden más fácilmente mirando que leyendo).

Si quieres más informaciones y algo un poco mas claro que lo que escribo, allí se podrá encontrar: http://www.bolos3tablones.com/-como-se-juega

bolos
Encontré este dibujo en el sitio donde explican las normas del juego

(Por los aficionados del juego, os aconseja buscar las reglas del juego de Molkky y comprar un juego: es algo muy sencillo que aprender, y a los niños les encanta juagar (la bola es mucha menos pesada), se puede llevar de sitios en sitios, y se juga estupendamente bien en la playa, o en cualquier camping. Siempre llevamos un juego de Molkky con nosotros cuando viajemos, y de eso modo mis hermanos y yo hemos encontrado muchos otros niños.)

De todo modo, entender lo juego no es lo más importante. Sentarse en un banco mirando los jugadores es bastante para mí, y si un día tengo la oportunidad de intentar el juego, pues lo haré, pero nunca me convertiré en campeona, así que las reglas del juego no me preocupen demasiado.

bolos2
No tenia mi movil conmigo, por eso he sacado una foto de Google Images: el terreno de bolos de Cueva es muy parecido a este.

Ahora quiero contar lo que paso en el pueblo cuando jugadoras llegaron a Cueva para participar en el campeonato. Intentaré dar un acontecimiento lo más neutral e imparcial que sea posible – aunque en realidad no es posible.

Cuando Mayte, justo después de llegar, pidió si podía jugar, los hombres del alcalde, ya jugando sobre sitio, negaron porque explicaron que si las mujeres y los niños jugarían, le campeonato iba a durar demasiado tiempo y no acabara antes de la noche.

Observación: La causalidad entre “mujeres” y “lentitud” no me parece bastante clara.

De repente, apareció un largo grupo de mujeres determinadas y vestidas con sweats rojos – el equipo de Redondo, que querían participar en el campeonato, y a ellas les importaba mucho, porque juegan muy bien y les encantan los bolos.

Comentario: Si hubiera sido en el sitio del alcalde y sus amigos, hubiera tenido miedo, porque son mujeres muy, muy determinadas, y además tienen experiencia con lanzar bolas pesadas.

Además, el objetivo de la fiesta es de pasar un buen tiempo juntos – ¡no son los juegos olímpicos! – por eso las mujeres no entendían porque no podían participar en el campeonato, pero la tensión entre los jugadores y la equipa femenina estaba muy perceptible, cada grupo mirando al otro con ojos en los cuales brillaba una luz que podría describir como “feroz”.

Por fin, los hombres aceptaron de dejar jugar las mujeres, pero insistieron que las mujeres debían tirar desde la línea de los hombres, y con bolas de hombres también, lo que resulto muy difícil por el equipo, acostumbrado a entrenarse con bolas menos pesadas.

Mientras los hombres reían porque les mujeres tenían dificultades con esas bolas extrañas, estábamos llegando muy cerca de una pegada verbal entre los dos lados.

Mayte juega bastante bien y las otras mujeres también. Por eso no sería una sorpresa si el año que viene una mujer ganaba el primer premio, pero para eso debería haber una copa común. Por la noche, las jugadoras pasaron entre los grupos con hojas y bolis para pedir firmas con el propósito de organizar campeonatos ambos de mujeres y hombres para el año que viene.  Con entusiasmo, firmo (y allí murió mi imparcialidad).

Vale, a pesar de la tensión creciente entre ambos lados, que peso un poco sobre el ambiente, creo que la experiencia dio resultas interesantes para mi aprendizaje:

  • Aprendí como se jugaba los bolos tres tablones
  • Me enteré de que había bolas y líneas diferentes para cada sexo
  • Ahora sé que el machismo todavía sigue vivo en algunos sitios, y mucho más cuando se trata de deporte

A causa de todo eso, no me arriesgo a pedir si podía intentar a jugar a los bolos, pero la próxima vez lo haré, si hay sitio para las mujeres…

Battle of the sexes – English version

The first thing Mayte did hen we arrived in Cueva, where the San Bernabé fiesta was happening, was to show and explain to me the concept of the “Bolos tres tablones” game. This competition is a tradition from the Merindades area: it is similar to bowling, but with a very local and different twist, which you can figure out on your own once you get here, because I’m not sure to have understood all of it myself (and I’m too lazy to explain it in English, but I guess that’s not a valid excuse).

In any case, Mayte had planned on playing herself, but immediately the men already present on the field told her that holding a competition for men, women and children would take too long and end after sunset, which is why they had figured out it would be much simpler for everyone (and much more serious) if only the men played. We therefore had to accept our loss; no fun for either of us, despite the fact that the men in our group each got to try their luck.

What happened next was quite interesting. A team of badass looking women, all wearing the same red sweatshirts, determination written in bold letters all over their faces – that’s what happened. They play for fun, but also for competition, and they play very well, according to Mayte. As you can guess, they refused to stop by the door and watch the men play: they wanted to participate, and none of them saw why they should be excluded from the field.

Ferocious glares got exchanged between the two groups, but the mayor was fearless, and rather uncompromising. No blood was shed, but we got quite close to verbal fire. In the end, the men very reluctantly accepted to “do a favor” to the ladies – who spat on the expression, of course. They were welcome to play, but from the men line, and with the balls that the men were using.

This, of course, made a huge difference for the female players, who always trained with lighter balls, and from their distance. Angry but unwilling to bow down, the team tried their luck while the men grinned.

By then, the tension was perceptible: the women were getting unnerved by the men’s smirks and stares. Sitting uncomfortably on my bench, I wondered how the day would end for both groups. Although this hadn’t been meant to turn into an actual battle, or the Olympic Games, the competitiveness of the protagonists felt out of place in the tiny village championship, which had originally been intended for mutual fun and leisure.

In short, this was turning into a bitter show of strength, and poisoning the atmosphere. Very slowly, the players eased out of their anger and started growing more tolerant one of another, understanding perhaps that this was not necessarily the site for an open battle. The music, beer, and presence of small children running around with ice-creams may have played a part in easing the crowd mood a bit.

When the night came, however, the female team toured the central plaza to collect signatures – determination was not just inscribed on their faces, but also well and alive in their brains. Their petition: to organize both male and female tournaments for the year to come. (So far, nothing unreasonable, so I signed happily).

Sociologically and personally, this was an interesting experiment: a mixture of idealist feminist struggles and concrete team rivalries, climaxing around the competitive ideal that the first prize (a huge ham) represented for all the players.

Just a regular day interning in Spain?

Anuncios

2 comentarios en “La romeria de San Bernabé – Episodio 2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s